Artes liberales: contribución en búsqueda de la verdad | Carlos Manuel Ledezma

“Las artes “liberales” representaban el nivel tecnológico de la sociedad medieval, que era un nivel esencialmente lógico-verbal y numérico-representativo. Las tecnologías modernas no son sino las artes liberales de la sociedad industrial y post-industrial, fundadas sobre la utilización de los instrumentos de comunicación electrónica” (Prof. Luis Jorge Zanotti).

Cuentan las crónicas del año 1088 que, durante el Sacro Imperio Romano Germánico, se fundaba la Universidad de Bolonia (Italia), que está considerada como la más antigua de Occidente. La fecha de funcionamiento al igual que de muchas otras, es desconocida, debido a que sus actividades iniciaron enfocadas en la formación de jóvenes a partir de los 16 años que no contaban con institutrices ni maestros privados.

Las universidades vieron la luz gracias a la organización de los “magistri y scolares” (profesores y estudiantes), quienes defendieron sus intereses ante las autoridades de la época. Las “universitas”, empleaban esta palabra para designar a la totalidad de los miembros del grupo, planteando como objetivo poder regirse a través de sus propias autoridades, a la cabeza de los cuales se encontraban los <<regentes o rectores>> y los <<decanos>>.

A partir de la creación de las universidades, comenzó a enseñarse formalmente las ramas del pensamiento, base fundamental para el estudio de cualquier otra área de estudio. Conocidas como “Artes Liberales”, no son otra cosa que las áreas del conocimiento de quienes aspiran a ser hombres libres. Durante el siglo VIII, ya se había establecido la importancia de las “Artes Liberales” como llave maestra de las puertas al conocimiento. Estaban divididas en dos: el “trívium”, que incluía la enseñanza de la gramática, retórica y dialéctica, la manera correcta de escribir, pensar y hablar.

La segunda rama era el “quadrivium”, compuesto por la aritmética, la geometría, la música y la astronomía, con un enfoque más matemático en la que cuatro caminos convergen hacia lo que el entendimiento del ser humano, conduciéndolos por el conocimiento holístico y la ciencia. En sus orígenes, las artes liberales sirvieron como medio para que los hombres puedan disfrutar plenamente de la cultura, apartándolas de los oficios o profesiones dedicadas única y exclusivamente al trabajo remunerado, convirtiéndolas en algo sublime. Las artes liberales fueron concebidas como una herramienta de liberación, permitiéndole al ser humano conocer, apreciar y disfrutar de la belleza.

Las universidades vieron la luz gracias a la organización de los “magistri y scolares” (profesores y estudiantes), quienes defendieron sus intereses ante las autoridades de la época.

En contraste a las habilidades que son producto del pensamiento, se nombraron como “artes vulgares” a las disciplinas que se realizaban a través de mecanismos manuales. Durante la Edad Media, las artes manuales fueron conocidas como mecánicas, relacionadas fundamentalmente a la artesanía. Quienes tienen la oportunidad de estudiar las “Artes Liberales”, tendrán también la oportunidad de gozar de beneficios por encima de la formación en cualquier disciplina complementaria y derivada de la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas o la escuela de negocios.

Durante la época contemporánea, la educación en artes liberales se tradujo en un método holístico de enseñanza. Para Víctor Ferrall, profesor emérito de la Beilot College (Wisconsin), las artes liberales son una noción de intimidad en la educación en la que el aprendizaje tiene una valor intrínseco y extrínseco. Vale decir que la enseñanza va más allá de cualquier concepto o conocimiento meramente objetivo, obligando a las personas a pensar críticamente. Para las artes liberales, el cuestionamiento, la inquietud, la creatividad, la innovación, la inspiración, así como cualquier talento innato que responda a la búsqueda de la verdad y la belleza, son ampliamente elogiados y van de la mano de la individualidad y la autenticidad de las personas.

Las “Artes Liberales” se desarrollan a partir de los números y el lenguaje, permitiendo mejorar la capacidad de pensar de forma crítica y aprender mejor los temas relacionados a la formación individual de los hombres, puesto que contribuyen y perfeccionan el desarrollo de las habilidades de observación, investigación, pensamiento crítico, análisis, redacción y resolución de problemas.

Las “Artes Liberales” conservan su tradición desde la antigua Grecia, desempeñando una tarea de gran importancia en el desarrollo de habilidades cognitivas y críticas. En la actualidad, la importancia del desarrollo de las “Artes Liberales”, deriva en la excelencia profesional, que es ampliamente valorado por el mercado de trabajo, gracias a la posibilidad que brinda de cultivar habilidades atemporales y transferibles a las diversas áreas del conocimiento. Aprender a cuestionar y cuestionarse a sí mismo, permite que el ser humano tenga la necesidad de encontrar respuestas por encima de obviedades y supuestos, abriendo nuevas opciones en la búsqueda de la verdad.

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Carlos Manuel Ledezma

Escritor. Investigador. Divulgador Histórico. Consultor de Comenius S.R.L. Ingeniería del Aprendizaje

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